miércoles, 17 de octubre de 2012

Recapitulando

Hace unos días estuve rebuscando entre los cajones y me encontré con mis viejos disquettes donde solía guardar los textos que escribía hace unos 10 años. Quise echarles un vistazo y para mi desgracia algunos no pude ni abrirlos. No se aún si se han perdido para siempre, intentaré buscar si hay más copias. Pero me dio una tristeza enorme. Solo tengo unos pocos en papel, y están en casa de mis padres. Los que pude rescatar los he copiado en disco duro a la espera de poder regrabarlos en un cd. Pero a modo de copia de seguridad pondré algunos aquí para que podáis leerlos y tenerlos yo más a mano.
El primero de ellos es un cuento sobre un ser mitológico de origen granadino, que fue mi primer relato publicado.
Un abrazo.

lunes, 1 de octubre de 2012

Otoño

Es evidente que escribo muchas veces para desahogarme y soltar todo lo que hace que me sienta mal, pero a veces quisiera hacerlo sin escribir expresamente sobre lo que me hace sentirme mal. Sobretodo por que siento que no le importa a nadie en realidad.
Quisiera escribir y aliviar mi dolor sin necesidad de exponerlo, sin lanzar mis letras como un reproche que no va a ser atendido.
Ha llegado el otoño, con sus hojas ocres y su suave lluvia. Me gusta el otoño casi tanto como el invierno, es el fin de mi detestado verano y es un tiempo que invita a recogerse y soñar rodeados de oro y bronce, de añiles cielos salpicados de grises nubes. Pero la gente tiende a deprimirse, a huir del agua y del frío, a ponerse de mal humor obligando al resto del mundo a cobijarse con su misma manta de oscuridad.
Siempre me gusto el sonido de la lluvia repiqueteando en el exterior, como acuna y reconforta cuando estas en casa calentito. Aunque muchas veces me pille fuera de casa, trabajando o caminando, me gusta la lluvia por que nutre la tierra y purifica el ambiente. Suelo resbalarme con el suelo mojado, y si en efecto me hago mucho daño. Pero bueno son gajes del oficio. Es casi tan doloroso como cuando me quemo en verano por el sol. Y sin embargo la gente no se queja tanto del sol y del verano.
A pesar de todo, se que la vida necesita ambas cosas, agua y luz, lluvia y sol para sobrevivir. Asi como en el mundo hay, criaturas de luz y criaturas que se mueven mejor en la oscuridad.

martes, 18 de septiembre de 2012

El practicante


El practicante
Todo el que tenga más de 30 años conoce esta palabra e incluso seguro que habrá ido alguna vez aunque ahora se llaman ATS ojo. Aunque ahora hacen de todo y cuando eran practicantes solo practicaban para toreros, vamos que solo te agujereaban el culo!
Ay si te cogías un resfriado más fuerte de la cuenta, estabas perdido. En cuanto el medico que te ponía en la receta Nosequeflucil 1millon ya sabías que te tocaba ir al practicante, yo es que oía la palabra millón y se me encogía el culo. Cuantos más millones tenía más te iba a doler, ten por seguro.
Al rato ibas tu con tu botecito de medicina en una mano y el corazón en la otra, tocabas a la puerta del practicante y te entraban unos sudores! Pase pase, ya era tarde, ya sabía que estabas ahí no había vuelta atrás.
Generalmente siempre era un hombre bastante mayor, y con una cara de mala hostia… si tenías la suerte o la desdicha de ir con tu madre, te agarrabas a las faldas intentando que no te viera. Era inútil, el  volante llevaba tu nombre bien clarito y el era un engendro del demonio que hace eones que te estaba esperando.
Tu madre le daba la medicina y el sacaba la aguja de un cacharro con algo hirviendo. Cual instrumento de tortura extraído del caldero de un brujo. Y era enoooorme! Esa cosa te haría trizas el culo en un abrir y cerrar de ojos! La agitaba en el aire y se la ponía a una jeringuilla que también sacaba del caldero del infierno. Introducía la medicina y entonces de nuevo fijaba su despiadada mirada en ti.
Quizás aun me quede una oportunidad para huir te decías engañándote a ti mismo, ni llorando y pataleando. Tu madre pérfida ayudante de Satán, te cogía de un puñado y te ponía sobre sus rodillas, enseñando tu trasero al torturador. La vergüenza se juntaba con el miedo y ya solo te quedaba coger un trozo de la falda de tu madre y morderlo con todas tus fuerzas para reprimir el oprobio y el dolor.

Sabías que la estocada sería inminente, el muy capullo primero te engañaba, te aplicaba el algodón con alcohol fresquito, suave y tu relajabas el pompi, pero cuidado! No te descuides! Un par de golpecitos te ponían de nuevo sobre aviso y entonces! Zas! Los ojos se te salían de las orbitas y un grito lastimero se ahogaba en tu garganta mientras mordías con fuerza la falda de tu madre, cuando no le tirabas el bocao a ella directamente. Encima el muy… practicante se dedicaba a trastear ahí detrás con la banderilla clavada en tu adolorido trasero! Es entonces cuando sentías el ardiente medicamento quemarte por dentro.  Y cuando ya no podías más de dolor, te extraía la aguja sin contemplaciones y te daba el alcohol con una palmadita socarrona en el culo.” Ves como no dolía nada?”
No te habrá dolido a ti so mamon! De más está decir que no te podías sentar en días. Y encima tu familia te llamaba exagerado. Anda ya, que sabrán ellos.

martes, 17 de julio de 2012

El velo de las palabras.

Acabo de leer un libro sobre libros, sobre las palabras que pesan, sobre las palabras que salvan, sobre las palabras que viven más allá del tiempo.
A veces escucho a la gente decir que no importan las palabras, sino los hechos. La misma gente que ensucia o falsifica las palabras.
Creo que nací leyendo... o puede decirse que desde el mismo momento mis ojos anduvieron buscando palabras. Aunque siempre andan buscando algo.
A veces lo que hace más daño es la ausencia de palabras. Sobretodo de determinadas palabras.
A veces la gente que reniega de pronunciar o enseñar sus palabras del corazón, arguyen que viven de los gestos, gestos que en la mayoría de los casos también brillan por su ausencia.
Una palabra puede salvar, aunque haya de ser pronunciada mil veces. Una ausencia de palabras puede matar.

martes, 19 de junio de 2012

Canción de amor


Suenan los primeros compases de un piano.
Cierro los ojos y me dejo llevar, el aire fresco de la noche entra por las ventanas y revolotea a mi alrededor travieso, juguetón. Mis cabellos acarician mis hombros desnudos, mecidos por el aire en su vaivén. Los ojos cerrados, sigo esperando.
Antes de que me dejaras aquí, antes de cerrar los ojos acerté a ver que el salón de baile esta casi a oscuras, tan solo iluminado por las velas de varios candelabros, creo que escogiste este sitio a propósito. Como un cuento de hadas quieres convertirme en princesa. Me pides que me vista bonito, que me ponga guapa a pesar de que sabes que la naturaleza no ha sido agraciada conmigo.
Y aquí mientras el hechizo del piano se acerca a mi sigo esperando por ti ¿a qué esperas? Los violines han comenzado a sonar, su melancólico y hermoso llanto me invade y atraviesa mi espíritu, desgarra mi corazón y lo vuelve a remendar colocándolo en el centro de mi pecho, como una caricia, como el beso de miles de pétalos de rosa. Mi alma ya no está aquí conmigo,  comenzó a volar y no la alcanzo.

Entonces te siento  detrás de mí, tu aliento en mi nuca eriza mi piel, tus labios depositan en mis hombros traviesos y furtivos besos. Me rodeas tomando mi mano, te colocas frente a mí una mano en mi cadera, la otra invitándome a volar. Subimos y subimos por el aire, pero no tengo miedo porque tú estás conmigo. Te acercas más y más a mí, te entrelazas conmigo para que pueda sentir el compás de tu corazón. Me besas. Y cuando tus labios se separan de los míos, abro los ojos.

El salón sigue aquí, el suelo está bajo nosotros y tú estás frente a mí como te soñé, me pierdo en tu mirada, tu suave sonrisa me acaricia, no vuelo pero soy cisne entre tus brazos, mis pies se deslizan como si de magia se tratara.  La magia que la música me transmite. No quiero que esto se acabe, pero las canciones siempre tienen un principio y un final. Los violines cesan su hipnótico llanto y dejan que el piano a solas de nuevo me devuelva a la realidad. Una nota tras otra me dice que se despide de nosotros, que la magia a partir de ahora es cosa nuestra. Al final deja de sonar pero tú no me sueltas, no te separas de mí ni dejo de sentir el latido de tu corazón. Cuando tus labios se posan en los míos la luz de los candelabros se va apagando, como una película antigua haciendo fundido en negro. 

miércoles, 13 de junio de 2012

Mi rincón

Siempre que he hablado de mi blog he tenido miedo de que este llegase a manos de gente a quien no quisiera ver aquí, gente que no supiera ver la importancia que tiene para mi este sitio, como vuelco aquí mis más profundos sentimientos amen de otras cosas.
O gente que por tal o cual motivo en un momento dado dejara de respetar este lugar y lo que para mi significa para resarcir no se que extraño o egoísta instinto.
Tengo miedo lo confieso, es un blog lo se, puedo vetar a quien yo quiera, puedo hasta cerrarlo y abrirlo en otra dirección. Pero no se trata de eso, se trata de que aquí dejo un poquito de mi, de mi corazón y no quisiera verlo mancillado.
Así que amigo o visitante, respeta este lugar, respeta mi corazón y mis deseos y si no eres capaz de sentirte conmovido con mi ruego, por favor, te lo pido por favor, abandona estas páginas.

jueves, 24 de mayo de 2012

Cuando sonrío


Cuando sonrío, creo que puedo pintar el cielo del color que se me antoje.
Cuando sonrío creo que las luces se aceleran sobre mi cabeza como locas luciérnagas.
Si sonrío las flores se giran a saludar al sol, y la hierba huele a lluvia fresca siempre.

No siempre sonrío es cierto.
Si no sonrío la luz se apaga.

Cuando sonrío siento que mi corazón late fuerte, constante, seguro, valiente.
Cuando sonrío las cosas siempre dan una segunda oportunidad a la vida
y la vida da mil oportunidades a la gente.
Si sonrío no hay miedo, no hay dolor, no temo perderte y volver a llorar.

No siempre sonrío es cierto
Si no sonrío el alma me duele.

Yo quiero sonreír y ser valiente, quiero caminar adelante,  caminar sin dudar
Quiero nacer cada día con la esperanza intacta, con las ilusiones perladas de luz
Quiero sentir el calor de tu cariño esperándome, que tus palabras me abracen
Pero no siempre estás conmigo amigo, eres esquivo y caprichoso.

Pero  déjame sonreír ahora que me hablas, déjame abrazarme a ti.
Por favor no me dejes otra vez, esperanza. No me dejes.
No me dejes por que cuando estás conmigo soy fuerte, y sonrío.